Los golpes por EMI Odeón

Tema en 'Biografias' iniciado por MVLEITON, 25 Jun 2019.


  1. MVLEITON

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    Los golpes


    Este grupo apareció en Santiago durante la segunda mitad de la década de los '60. Provenía del norte mineral de Chile, esa tierra desértica y majestuosa cuya árida grandeza se ve interrumpida, aquí y allá, por fértiles oasis que entregan abundantes y sabrosos frutos, y también descanso a los ojos fatigados por una luz implacable.

    Cabe acotar que, casi por norma, todos los artistas nacidos y criados en esas latitudes suelen tener un temperamento introspectivo, dado el vuelo imaginativo que se traduce en una aptitud para crear música muy inspirada, o para interpretarla con gran fuerza expresiva. La inmensidad abrumadora del paisaje pesa en los pensamientos de la gente, poco afecta a la locuacidad, como si la presencia de los grandes espacios abiertos le hiciera asumir un mayor sentido de responsabilidad ante el infinito omnipresente.

    El caso de Los golpes en nuestra música popular de aquellos célebres años '60 es muy especial, diríamos mejor excepcional. Ajenos a toda pose de divismo, siempre sobrios y hasta taciturnos en su entrega artística, tuvieron un período inicial de ajuste al nuevo abigarrado medio humano de la capital durante el cual intentaron ofrecer un estilo con concesiones a los gustos imperantes. Pronto, sin embargo, y merced a una buena orientación recibida en la EMI, que ya les había ofrecido contrato de exclusividad, se reencontraron con su personalidad auténtica, la que canalizaron hacia el exigente mercado a través de temas musicales notablemente acertados. El cuarteto compuesto por Rubén Alegre (cantante y baterista); Ricardo Aracena (primera guitarra); Mario Bustamante (segunda guitarra) y Fernando Bustamante (bajo) – Los golpes – se volcó en la interpretación y grabación de una colección de canciones que, al momento de su composición, probablemente fueron concebidas para cualquier tipo de montaje, tempo, estilo o forma interpretativa, MENOS los que le dieron Los golpes. Es en este punto donde Los golpes demuestran su originalidad.


    Sometiendo cada tema musical al lenguaje especializado y monocorde con que se sienten que deben interpretarlo, rápidamente crean una atmósfera densamente romántica de la que emana una especie de magia que envuelve al auditor. En aquellos tiempos – hablamos siempre de los años '60 y principios del '70 – las juventudes del mundo vivían la sublime borrachera del triunfo de un nuevo idealismo. La música popular resultó extraordinariamente beneficiada con esa corriente, y la producción de canciones dejó un reguero de temas de antología asociados a nombres artísticos inolvidables. Es en ese contexto que Los golpes ocuparon una pequeña parcela del gusto popular, pero se la crearon ellos, solo ellos con sus tan especiales interpretaciones, y hasta el día de hoy continúan ocupándola con exclusividad.

    Extraño fenómeno el de estos artistas. No grabaron mucho, sólo un par de álbumes. Tampoco participaron en demasía de la farándula que tanto atrae al mundo artístico de moda. No recibieron mayormente los beneficios de la publicidad ni fueron acosados por el periodismo especializado, incluso ocasionalmente se les negó un acceso razonable (que otros pidieron por ellos) a revistas juveniles e información de prensa. Pero saltándose todas las vallas, todas las concesiones al ritual impuesto por los detentores del poder de las comunicaciones, conquistaron de manera absoluta, y de una vez para siempre, cierta preferencia muy especializada del público por ese modo de cantar, de decir la letra, de entregar la sobrecarga emocional oculta en las buenas canciones, que solo los mejores artistas son capaces de agotar.

    Los golpes llegaron al medio artístico de entonces, dejaron su mensaje y en algunos años siguieron tal vez hacia otras regiones. Es cierto que vendieron muchos miles de discos, que dominaron los 'rankings' por largos períodos, que hicieron algunas giras al exterior, y que tanto en Chile como en varios países de América sus grabaciones continúan hoy sólidamente vigentes.

    Pero tal vez su destino y su más alta justificación haya sido justamente eso, decir lo que tenían que decir, generar una vivencia ignorada en la forma de gozar de las buenas canciones, y con todo eso ocupar definitivamente un lugar que muchos otros, y muy buenos, no han logrado con el esfuerzo de toda una vida dedicada a esa difícil y azarosa profesión.

    Fuente: Adjunto CD serie Clásicos latinos; R.N. / EMI Chile.
     
    Última edición: 28 Jun 2019

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